Ruido, color, aroma y sabor a flor de piel

Supuestamente cuando vuelves a visitar un país extranjero te invade una sensación de tranquilidad y confianza que te ofrece la experiencia anteriormente vivida. Pero eso no pasa en Marruecos. Aquí el bullicio de su gente, el constante ronronear de sus grandes ciudades, y las mil sensaciones que te llegan, hacen que tus cinco sentidos esten en constante alerta. La culpa es de sus mercados llenos de aromas, de sus habitantes siempre tan próximos y a la vez alejados de tí, del colorido de sus ropas que hacen que tus pupilas trabajen al 100%, de sus ruidosas calles y plazas con vida casi las 24 horas, y de su deliciosa comida que te activa las papilas gustativas hasta hacerte creer que la suya, es una de las mejores cocinas del mundo.

La ciudad de Marrakesh es un gran lugar para los amantes de la fotografia de calle, street photography que se llama ahora, y a la vez el peor de los lugares. Sus gentes sienten auténtico pánico hacia las cámaras, y eso hace muy difícil conseguir buenas tomas. Esta ciudad pone tu paciencia al límite, pero el “momento adecuado” siempre acaba llegando.

Pienso que Marrakesh sería un buen lugar para realizar algun curso de fotografía, que opinais?

Mientras le dais vueltas, os dejo con algunas de las tomas de ayer y hoy.